Con una jornada de análisis comunal, la Unidad Técnico Pedagógica de DAEM Osorno reunió a los coordinadores de convivencia escolar de los establecimientos de Educación Municipal para evaluar el trabajo del primer semestre y ordenar una planificación de acciones para la segunda mitad de 2026, a partir de un diagnóstico que identificó conflictos recurrentes y cursos donde se concentran situaciones que afectan el clima escolar.
El encuentro se enfocó en revisar los resultados del levantamiento realizado durante el primer semestre de 2026. Según lo expuesto en la instancia, el diagnóstico permitió reconocer los principales niveles educativos donde se han registrado situaciones que impactan la convivencia, además de los tipos de conflictos más recurrentes y las medidas ya aplicadas por los equipos, en concordancia con los protocolos vigentes de cada comunidad educativa.
Durante la jornada, los profesionales analizaron tendencias y desafíos compartidos entre escuelas y liceos municipales. El trabajo incluyó un espacio de reflexión orientado a fortalecer estrategias preventivas y acciones de acompañamiento, junto con el intercambio de experiencias y buenas prácticas. La idea, plantearon desde la coordinación, es avanzar hacia una gestión más articulada que permita respuestas oportunas y consistentes ante conflictos similares en distintos establecimientos.
La coordinadora comunal de Convivencia Escolar, Camila Martínez, destacó “la relevancia de esta instancia de trabajo colaborativo, que permitió estudiar los casos que con mayor frecuencia se presentan en los establecimientos municipales”. En la misma línea, subrayó que recoger los aprendizajes de los equipos resulta clave para abordar las situaciones desde una mirada integral y pacificadora, promoviendo relaciones interpersonales saludables entre estudiantes, docentes, asistentes de la educación y familias.
Diagnóstico y coordinación para orientar las prioridades del segundo semestre
La revisión del diagnóstico comunal fue el punto de partida para ordenar prioridades y definir focos de intervención por ciclo, tipo de conflicto y prácticas de abordaje. En el análisis se revisaron las acciones implementadas durante la primera mitad del año, observando qué medidas han sido utilizadas con mayor frecuencia y cómo se han aplicado los protocolos establecidos en los establecimientos municipales.
Camila Martínez explicó que con los antecedentes recopilados se avanzará hacia una hoja de ruta para el resto del año. La profesional indicó que, “a partir de los antecedentes recopilados, se diseñará una planificación de acciones para el segundo semestre de 2026, considerando un trabajo articulado con las comunidades educativas y un fortalecimiento del vínculo con las familias”.
En ese diseño, uno de los aspectos relevados fue el rol de madres, padres y apoderados. En la jornada se insistió en que el trabajo con las familias es un componente estratégico del proceso formativo, tanto en el plano académico como en el desarrollo valórico de niños, niñas y adolescentes, especialmente cuando se trata de sostener acuerdos de convivencia y rutinas de buen trato dentro y fuera del aula.
Buenas prácticas, reglamentos internos y entornos seguros en la educación municipal
Desde los establecimientos, la evaluación también apuntó a la necesidad de compartir criterios y fortalecer espacios de coordinación. Yoseluin Kramm, profesional a cargo de convivencia escolar en la Escuela Deportiva de Osorno, valoró “estas reuniones de coordinación, que permiten compartir experiencias en la resolución de conflictos, conocer distintas perspectivas y avanzar hacia la unificación de criterios y acciones orientadas a promover ambientes seguros, inclusivos y de trato digno, junto con abordar en profundidad las nuevas normativas en materia de convivencia escolar que deben ser incorporadas al Reglamento Interno”.
El enfoque, según se abordó en el encuentro, apunta a que las respuestas frente a situaciones que alteran el clima escolar no dependan solo de acciones aisladas, sino que se sostengan en acuerdos comunes, procedimientos claros y una coordinación permanente entre los equipos de cada comunidad. En esa línea, también se consideró el desafío de incorporar cambios normativos y su traducción práctica en reglamentos y protocolos internos.
La jornada contó además con la colaboración de un profesional del área de Seguridad Laboral, cuya labor se planteó como complemento al trabajo de convivencia, con énfasis en fortalecer entornos seguros y relaciones respetuosas al interior de los equipos profesionales, técnicos y administrativos de la educación municipal. La articulación entre seguridad y convivencia fue destacada como un aporte para consolidar condiciones de trabajo y de aprendizaje coherentes con el objetivo de promover un trato digno.
Con la revisión del primer semestre concluida, la convivencia escolar Osorno queda ahora orientada a la planificación del segundo semestre de 2026, integrando el diagnóstico comunal, el aprendizaje compartido entre establecimientos y el refuerzo del vínculo con las familias como piezas centrales del trabajo preventivo y de acompañamiento en la educación municipal de la comuna.








