El jefe comunal de Osorno encendió las alarmas esta semana tras el alza de los combustibles anunciada por el Ejecutivo, señalando que la medida generará un gasto no presupuestado de $452 millones de pesos durante el año en curso, destinados a mantener el funcionamiento del municipio, el DAEM y los centros de salud primaria.
Según precisó Bertin, las áreas más afectadas serán el gasto operativo en combustible, la calefacción de establecimientos educacionales y consultorios, y el transporte rural escolar, servicios que —remarcó— no pueden interrumpirse y cuyo financiamiento ya había sido fijado en el presupuesto 2026.
Una realidad regional distinta
Más allá del impacto institucional, el alcalde advirtió sobre las consecuencias que sentirán directamente las familias osorninas: encarecimiento de productos básicos, transporte y servicios como gas y electricidad. También alertó sobre el efecto en sectores productivos clave para la zona, como la agricultura y la ganadería, donde el alza podría frenar la inversión.
En ese sentido, Bertin hizo un llamado al Gobierno a diseñar medidas que consideren la realidad de las regiones, especialmente en lo relativo a la matriz energética local, donde la leña es el principal combustible para calefacción y cuyo precio, anticipó, también subirá por el mayor costo del transporte.
Los municipios, primera línea de la crisis
El alcalde cerró su declaración recordando que, en este tipo de escenarios, son los municipios quienes terminan absorbiendo las urgencias sociales: los vecinos acuden a las dependencias comunales en busca de mercaderías o ayuda para pagar cuentas básicas, lo que implicará destinar mayores recursos financieros para responder a esa demanda, profundizando aún más el estrés presupuestario.









